Derechos de autor

jueves, 5 de mayo de 2011

Prelude in E-Minor

Una minúscula voz emerge de entre las sombras, dice ser quien no és y utiliza sus más ocurrentes mentiras para ocultarse en el más silencioso de los anonimatos. Pero hay algo, algo que sus palabras no pueden contar pero sus ojos revelan, algo a lo que no podrá sentenciar a muerte por mucho que pretenda. Muchas noches pienso en su experiencia recorriendo mis oídos, adentrandose en mi cabeza y afirmando con gran certeza, lo que mi conciencia trata de enmudecer. Es inevitable intentar no apenarse por la distancia que me aguarda y que hará posiblemente, que nuestros caminos no vuelvan a entrelazarse. Quiere que le sea sincera, sí, si aborrezco esta sociedad, en el fondo no empatizo con la gran mayoría, pero no se puede vivir a contracorriente, un día despiertas y lo comprendes. Aún así, no deseo acabar empapada por el hedor que desprende la parlante estética de lo común y lo irrazonable que refleja nuestra espécie.
A.L

martes, 19 de abril de 2011

Silenciando a la psique

Como una fina capa de hielo
atormentas mis pesares todavía con más fuerza
lucras tus palabras con desánimos
y viertes las nostalgias como el derramar de una copa de vino
ardiente recelo el que hay en mi
que ahoga el habla
en la dejadez de su quimera
en el apogeo del olvido
en la obviedad de su trasnparencia
que incita al quebradero
de más de una cabeza

"Laboriosidad de desgana"

Vuelven a mi los fantasmas
a los que repudiaba en un tiempo pasado
despierto pudiendo el ánimo conmigo
el dolor de garganta es sintóma de que me ha vencido
siento el débil soñar que es arrebatado por un infame dolor de cabeza
al que voy venciendo a medida que voy escribiendo esto
esta tarde el despertar será mas agudo
me esperan una veintena de rostros
y de entre ellos
símbolos de autoridad a los que me decepcionará haber decepcionado
mi decepción inmaculada en un folio de blanco papel
con llantos y risas alrededor
como una presencia fría y distante
contemplo los fantasmas propios de la desidia

jueves, 24 de marzo de 2011

El molino de viento

Jamás pensé ,que mis palabras y mis deseos pudiesen terminar encerrados en una cajita, sin posibilidad de ser escuchados. Mi vida comienza con una inocente sonrisa en la que otros ven debilidad grácias a su malicia, ya propiamente asignada de fábrica. Huvo un tiempo en que era imposible amordazarla, ahora sufre la doléncia trastocada de sucesos impartidos por terceros. Un día volví a sonreir, esa sonrisa me duro largo tiempo, pero termino esfumándose como el fósforo de las cerillas al tocar la jodida cajita. Cuando todas mis ilusiones se habían desvanecido, la sonrisa volvió a seguir mis pasos, y acabó encontrándome de nuevo.
El día en el que el viento acaricia levemente tu rostro, dejando tras de sí una bonita sonrisa,
y así, tan pronto como llega, se va.

viernes, 18 de marzo de 2011

La era de los neandertales informáticos

Cómo volver a ese sentimiento innato en el hombre desde los principios,
en el que la superación formaba parte de su estirpe forjando paso a paso su evolución.
Ahora los televisores han suprimido ese hecho, pasando a ser sólo una imagen emitida en la gran pantalla por un director cinematográfico.
Encantados por el desencanto, de nuestro más primitivo instinto que nos obliga a huir del dolor y buscar el placer, los que todavía estan dispuestos a que el dolor no sea un inconveniente cuando se trata de superación aproximándose quizás un poco más a nuestros orígenes.
Visto así la sociedad se ha convertido en frenético sin estar de movimientos informáticos,
en el decadente despertar del cigarrillo y la salsa rosa que inunda de absurdo,
en la empatía que es sucedida por sonidos rítmicamente eléctricos y vómitos en el callejon.
La vida te condiciona, pero cada uno elige hasta donde se deja corromper por este tiempo en el que la información que tanto rebosa, puede que incluso hasta nos ahogue, pero sin duda, nos encadena a esa pose sedente, mientras poco a poco el oxígeno que respiramos nos envenena, y deja tantas horas de trivial desierto tras de si.
Mientras el mundo que se encuentra ante nuestros ojos es ignorado,
el que hemos creado, tan fugaz, tan complicado, tan sin sentido, tan nuestro,
se anuda la soga al cuello.


Rousseau: "El hombre es bueno por naturaleza pero la sociedad lo corrompe."

viernes, 4 de marzo de 2011

Nubes de Parodia

Siempre es el tiempo
que hace su entrada triunfal como cada mañana
cientos de hojas se acumulan en los estantes
acumulando el polvo que algo quiere decirme
las antiguas raíces
que por ese tiempo compartido
me hacen ir a visitarlas
llego a ellas entre las nubes
atravesando la frialdad de los edificios
nada ha cambiado
solo yo
unos cartones en el suelo que dan cobijo a un indigente
durmiendo placidamente bajo un túnel
y la entrada de un personaje vestido de lo que parece ser un pollo
unos bomberos manifestandose por no se qué
y unas cabezas que sobresalen de la superficie de una mesa
me guiñan un ojo intentando parecer seductores
un hombre que por voz tiene pito
"la plaza de la parodia"
asi la llamé en mis pensamientos
más tarde
la prisa es mi recuerdo
autobúses, metro, coches
reclino mi cabeza sobre él intentando disuadirme
y al final, vuelvo a las alturas
una voz anuncia perfumes, cigarrillos y hamburguesas
para terminar con una canción típica de triunfo
mi cuerpo siente entonces una sensación de agonía al mismo tiempo que placentera
mis ojos pueden ya ver el mar bajo todo su ser
ya tengo los pies en la tierra
hemos llegado
él esta a mi lado
me coge de la mano
parece un extraño
pero no ha cambiado
al llegar a casa
siguen ahí
inmóbiles
ahora he comprendido que querían decirme
intento amordazarlos
al igual que él lo intenta conmigo
pero vuelven a mí los recuerdos
las huellas en el barro
las manchas de vino en la cocina
el olor de la moneda en las idas y venidas...

sábado, 5 de febrero de 2011

Teoría de placas

Ser que alude a la Tierra
siendo expectante de hipotética metamorfósis
que confrontan lo que era del ahora
teoría irascible de miradas exentas de conformidad
las palabras en la lejanía del eco malsonante
ausencia de aplauso
que al corazón sometido a destierro
apuñala hasta el último día
viéndola pasar ante sus ojos
sin tan si quiera poderla acariciar
hasta que llega a la tumba
y el sueño se queda en la nada
sus días en vida fueron
amarga doléncia desdichada
de dagas clavadas
que incesantemente retumbaban
apaleando con violéncia
el pasar de sus trágicos días

A Alfred Wegener