Jamás pensé ,que mis palabras y mis deseos pudiesen terminar encerrados en una cajita, sin posibilidad de ser escuchados. Mi vida comienza con una inocente sonrisa en la que otros ven debilidad grácias a su malicia, ya propiamente asignada de fábrica. Huvo un tiempo en que era imposible amordazarla, ahora sufre la doléncia trastocada de sucesos impartidos por terceros. Un día volví a sonreir, esa sonrisa me duro largo tiempo, pero termino esfumándose como el fósforo de las cerillas al tocar la jodida cajita. Cuando todas mis ilusiones se habían desvanecido, la sonrisa volvió a seguir mis pasos, y acabó encontrándome de nuevo.El día en el que el viento acaricia levemente tu rostro, dejando tras de sí una bonita sonrisa,
y así, tan pronto como llega, se va.
